Desde Glasgow: TRNSMT Festival

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TRNSMT FESTIVAL, 2018

Segunda edición del que se convirtió en el festival de música más grande de Escocia.

Este año, su segundo de vida, el TRNSMT (que se pronuncia ‘transmit’) abarca dos fines de semanas, reafirmando la magnitud que cobró este festival en el país del norte británico,consecuencia de la ausencia de los últimos años del ‘T in the Park’, luego de más de dos décadas de actividad.

Un pintoresco viaje de cinco horas en un tren de alta velocidad, atravesando casi toda la nación, me llevó hasta Glasgow desde la Londres sureña. Con hermosos paisajes de la campiña inglesa, famosa por su casi infinita gama de verdes, dibujándose y desvaneciéndose rápidamente por la ventana, incluyendo la preciosa zona del Lake District, lo que en Argentina llamaríamos el camino de los lagos.

Glasgow Green es el hogar del TRNSMT, un parque situado en el centro este de la ciudad. Este festival tiene todas las características de los festivales de ciudad: no se acampa, es un predio relativamente chico, hay solo dos escenarios -solo uno el principal- y un par de carpas pequeñas con música o DJ’s. Dicho esto, igualmente no le falta lo que todo festival británico tiene que tener: la suficiente cantidad de bares -montados en carpas muy largas-, puestos de comida con sabores internacionales y mucho color en el paisaje.

El arranque del viernes estuvo a cargo de los irlandeses de Picture This, seguido por Jessie J, Kodaline -compatriotas de los primeros-, James Bay y The Script. Y tuvo a los galeses de Stereophonics para el cierre del primer día de festival. La banda liderada por Kelly Jones hizo bailar a los 40 mil espectadores del viernes, especialmente con los clásicos de los primeros discos del grupo como ‘Have a Nice Day’, ‘Handbags and Gladrags’, ‘Just Looking’, ‘Local Boy in the Photograph’ y ‘The Bartender and the Thief’.

Stereophonics fue la única banda de los headliners de este fin de semana que requirió una pasarela en medio del escenario (que desmotaron para el sábado), de donde, para sorpresa del público, el baterista se elevó desde adentro de la misma y fue acompañado por el resto de los Stereophonics para uno de los últimos temas del show, que tuvo su cierre con ‘Dakota’, el mayor hit de la banda.

Las altas temperaturas, inesperadas inclusive para el verano escocés, estuvieron presente durante todo el fin de semana, motivo por el cual desde la organización del festival aconsejaban mantenerse bien hidratados y protegidos del sol; además de proveer al público con muchos puestos de agua potable a lo largo del predio y de protector solar gratuito en las carpas de emergencia.

Aproximadamente 50 mil personas bajo un sol radiante y unos 26/27 grados durante el sábado que tuvo como artistas principales a los londinenses de Wolf Alice, que vienen creciendo a pasos agigantados, y The Courteeners, banda muy querida y coreada en cualquier lado que se presenten en el Reino Unido. Éstos dos grupos perfectamente precalentaron el ambiente para el tan esperado show de Liam Gallagher, obviamente el cierre del día dos de TRNSMT 2018. El ex Oasis, seguido por una cámara en su recorrido hacia el escenario y con la instrumental ‘Fuckin’ in the Bushes’ de fondo, arrancó con todo: ‘Rock ‘n’ Roll Star y ‘Morning Glory’, dos himnos británicos indiscutidos de los 90’s, seguido por canciones de su último disco ‘As You Were’, el primero de su carrera solista. Dos tercios de su repertorio son de la banda que lo consagró como este personaje arrogante, pero a la vez querido que es hoy, y que él muy bien supo alimentar y mantener por más de dos décadas. ‘Bring It on Down’, ‘Listen up’, ‘Slide Away’ y ‘Whatever’ para el cierre de la primera parte del show y una audiencia agradecida de tener la posibilidad de escuchar en vivo esos temas de Oasis que no solían estar en sus setlists.

Vuelta al escenario con ‘Supersonic’, ‘Some Might Say’ y ‘Cigarrettes & Alcohol’, y lamentablemente en medio de este último tema el clima se cortó ya que la banda tuvo que parar, a pedido de la organización, debido a que un joven se había subido a una de las torres de sonido. Los músicos abandonaron el escenario, luego del pedido de Liam “F**King jump or come down” pero este joven, lejos de bajarse, y aún con el inmenso abucheo de todos los presentes, seguía subiendo hacia la cima de la torre. Luego de cinco minutos, Liam y su banda volvieron para tocar ‘Cigarrettes & Alcohol’ nuevamente, y muy al estilo Liam dice que ‘un idiota no nos va a arruinar el show a todos’. El chico se queda en la torre por un buen rato más pero luego fue arrestado por la policía presente en el sitio.

La perlita de la noche fue ‘D’Yer Wanna Be a Spaceman?’, un lado B de Oasis, originalmente cantado por Noel, una hermosa sorpresa y antesala para el gran final que se venía: ‘Live Forever’ y ‘Wonderwall’, en las versiones semi-acústicas que adoptó Liam para esta gira. Inmensa ovación para el mancunian y caras de felicidad por doquier en la noche glasguana.

El último día del primer fin de semana de la edición 2018 de TRNSMT empezó temprano con el show de Miles Kane, la otra mitad de The Last Shadow Puppets, adelantando su próximo disco solista ‘Coup de Grace’. A él le siguieron artistas relativamente nuevos pero que vienen pisando muy fuerte en la escena británica y europea: Declan McKenna, un show un poco más rockero con Nothing But Thieves y el pop indie de Blossoms.

Los neoyorkinos de Interpol, de quienes también se espera su próximo trabajo ‘Marauder’, a salir el 24 deAgosto, estuvieron a cargo del último acto antes del tan esperado show de Arctic Monkeys. Con un sonido muy prolijo cumplieron muy bien lo esperado por el público, que incluyó a Alex Turner, a quien se lo pudo ver al costado del escenario presenciando parte del concierto de Interpol.

Muy esperado el show de esta gran vuelta del grupo de Sheffield, con la expectativa e incertidumbre de cómo presentarían su controversial último disco ‘Tranquility Base Hotel & Casino’, al menos en el contexto de un festival.

El comienzo de ARCTIC MONKEYS con ‘Four Out of Five’, el primer single del este álbum, y las más de 50 mil personas en Glasgow Green coreando todas las letras, como la de todos los temas que le seguirían la noche del domingo. Una de las melodías más sensuales y melosas de la banda, que solo Alex nos puede hacer cantar “Puse una taquería en la terraza, tuvo buenas reseñas, cuatro de cinco estrellas, y eso es inaudito…”

Luego, la potencia de ‘Brianstorm’ y el público estalló y continuó así durante todo el show. Es muy difícil distinguir los puntos más altos de la noche ya que se mantuvo un nivel elevado durante la hora y media que duró el recital. ‘Crying Lightning’, ‘Teddy Picker’, ‘Cornerstone’, ‘Do I Wanna Know?’, entre otros fueron los que mecharon con los solo cuatro temas de TBHC que tocaron el domingo. El cierre de la primera parte lo tuvo a Miles Kane de invitado en la guitarra para ‘505’, de las mejores (sino LA mejor) canción británica de la primera década del siglo.

La vuelta con tres bises: ‘Star Treatment’, que abre el nuevo disco, ‘From the Ritz to the Rubble’ y ‘R U Mine’ para un final a pleno rock, baile, canto y pogo escocés, que acompañó el baile y hasta un poco deacting de Alex Turner, como lo viene haciendo desde hace años.

Realmente fue una gran experiencia vivir la entrega del público durante todo el show, la gente hecha un fuego todo el tiempo. Fue intenso, lo cual le agregó un gran plus al concierto, sin duda de los mejores shows de Arctic Monkeys que vi en los últimos once años. Y no solamente por la felicidad estallada de la gente, sino por la madurez a la que llegó la banda (cuando digo ‘banda’ me refiero a la cabeza y mente brillante de la misma, a Alex Turner, por supuesto), demostrando que si bien puede dar un giro desde el ángulo musical, buscando e involucrándose con ‘nuevos’ u otros sonidos (igualmente recordemos que desde el último disco de The Last Shadow Puppets, dos años atrás, se pudo haber descifrado el camino que estaba tomando el frontman) también han perfeccionado su faceta en vivo, con la habilidad de enganchar al público y hacerlo vibrar con los temas nuevos al igual que con los que todos queremos escuchar de los comienzos de la banda, pero que poco tienen en común con el sonido del último álbum. Esa habilidad para brindar un show se celebra, al igual que no hayan seguido el mismo camino de AM, un camino que hubiese sido cómodo al igual que altamente exitoso. El éxito ya se logró, Arctic Monkeys es una banda que siempre sobresalió por encima del resto, pero ahora se le suman otros motivos: la inteligencia de querer superarse, de no sobreestimar al fan y de alejarse de la comodidad a costa de trabajo. Todo esto reflejado en un show que cuenta con las gran 3 P’s: POTENCIA, PRECISIÓN y PROLIJIDAD. Lo que los lleva muy cerca de la Perfección, que es, simplemente, la ausencia de defectos.

 

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