Libros: tres obras de Kafka

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Por Fernando Bogado (@letristefebo)

Nunca es tarde para descubrir a este escritor que está en el corazón de la literatura del siglo XX. Y no por una cuestión meramente sentimental, sino porque, en algún sentido, su literatura le dio forma a las obsesiones, contenidos y características del tumultuoso mundo en el que vivió, y en el que seguirá viviendo, como nombre de uno de los autores más importantes del mundo occidental. En el día de su fallecimiento, recomendamos tres de sus obras.

El proceso

Una de las novelas más emblemáticas de Kafka, El proceso cuenta las desventuras de Joseph K., un personaje que despierta un día con el aviso de que lo van a ejecutar por un crimen que nunca se dice cuál es. Así, el protagonista deberá pasar de oficina en oficina tratando de saber de qué se lo acusa. La novela, que tiene grandes trechos sin terminar (como todas las novelas de Kafka), es una interesante máquina que despliega las complejidades del mundo de la burocracia, la pena existencial de alguien que no sabe el por qué de lo que le pasa y, obviamente, la reflexión en torno al funcionamiento, entre místico y carente de sentido, de eso que llamamos “ley”.

La metamorfosis

Nadie cursó realmente la secundaria si no leyó este texto imprescindible para cualquiera, en cualquier momento de su vida, pero más en la adolescencia. Es un cuento largo que tiene todos los elementos kafkianos que nos interesan: Gregorio Samsa se despierta un día como un insecto, sin saber bien por qué, sufriendo las penas de no poder volver a la rutinaria y aburrida vida de ser humano que tenía. Así, desde esa suerte de fuga animal, el cuento va desarmando lo absurdo del mundo laboral, familiar y hasta los problemas que anidan en el seno de todo lo que considerábamos organizado y calmo. No por nada, algunas posturas filosóficas recomiendan leer a Kafka no como un escritor angustiado, sino como alguien que disponía su obra para provocar una risa liberadora, revolucionaria.

Diarios

No hay mayor obra que los diarios de Kafka, sin lugar a dudas. Disponibles en las librerías locales gracias a la edición de bolsillo, esta obra fundamental marca a fuego todo el proyecto literario de este escritor, pero también funciona como una “máquina de máquinas” que pone en funcionamiento toda la escritura kafkiana. Con cosas cotidianas, sí, pero totalmente atravesadas por el punto de vista de alguien que sólo quería dedicarse a la literatura, y que lo demás –su trabajo, sus amores, sus penas familiares- ocupa en él un lugar muy marginal. Habría que animarse a leer los diarios y ponerlos en sintonía con otros grandes diarios de escritores, como los de Piglia, los de Pavese, los de Witold Gombrowicz… Todos escritores que hicieron de sus diarios la síntesis de un proyecto vital, o mejor, literario.