Libros: algo que ver con la primavera

Caprichosa como cualquier lista, ¿por qué no recomendar novelas en donde la palabra primavera encabece el título? ¿Serán todas historias vinculadas con nuestra idea de lo primaveral? ¿O nos presentarán paisajes inhóspitos que poco tienen que ver con esta temporada? Esperando el 21 de septiembre, recomendamos algunos libros que, de una u otra manera, a partir del jueves, se podrán disfrutar en una amable lectura en la plaza.

 

La princesa primavera, de César Aira

 

Aira es un novelista inclasificable, y la única constante que hay en sus novelas es el afán de estar siempre sacando una nueva. Aquí, la historia se sitúa en una isla repleta de personajes que nos recuerdan, por sus nombres y características, a cosas que podríamos encontrar en la serie Adventure Time: el joven Picnic, el Helado Parlante, el General Invierno. No habrá otra cosa que zambullirse en un mundo alucinante sin nada seguro, salvo eso de seguir narrando.

 

El comienzo de la primavera, de Patricio Pron

 

Martínez, un joven interesado en filosofía, viaja a Alemania con el objetivo de hablar con un viejo pensador acerca de los pormenores de la traducción de su obra al castellano. Con este puntapié, la novela se encarga de recorrer diversos ambientes para tratar de reconstruir momentos de la vida de Europa en el siglo XX a través de la voz de personajes que se cuelan en una trama que tiene bastante que ver con las novelas de persecución. Pron parece volver a este tipo de estrategias para hablar también de otra cosa: la memoria fragmentaria de los hechos funestos que, como argentino, busca rearticular en espejo mirando la historia del Viejo Continente.

 

El inicio de la primavera, de Penelope Fitzgerald

 

Sin ser necesariamente un nombre muy reconocido en nuestro país, la novelística de Penelope Fitzgerald ha logrado destacarse por construir climas íntimos que apelan a la inevitable sospecha del lector. ¿Qué es lo que realmente está pasando? Aquí, la historia se concentra en Frank Reid, un impresor abandonado por su esposa quien debe hacerse cargo de sus tres hijos en el Moscú de 1913. Con un contador fanático de Tolstoi, una joven de nombre Lisa contratada para hacerse cargo de los niños y un extraño joven que irrumpe en la imprenta con la intención de producir un panfleto, la historia no puede tener más elementos para que el lector, apenas gire un par de páginas, se someta a la impresión de que algo va a suceder con todos estos elementos en juego.

 

por Fernando Bogado (@letristefebo)

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