Libros: WitoldGombrowicz, entre dos tierras

La editorial El cuenco de plata ha emprendido una tarea por demás necesaria: realizar una prolija reedición de los libros del escritor polaco WitoldGombrowicz. Gombrowicz llegó a la Argentina en 1939, una semana antes de que comenzara la Segunda Guerra Mundial y, una vez desatado el conflicto, decidió quedarse en nuestro país por más de 20 años. Así, pasó sus días sobreviviendo con lo que podía, parando en el café Rex de la calle Corrientes, en donde se hizo amigos de los contertulios, entre los que se encontraban Ernesto Sábato y el pintor Antonio Berni. Recomendamos aquí tres libros para conocer la obra de este conde polaco a veces demasiado, irremediablemente argentino.

 

Ferdydurke

 

Corresponde comenzar por la novela que le dio cierto reconocimiento en el ambiente literario polaco, obra que tiene su interesante versión local. Allí, el protagonista pasa de un estado de cierta madurez a verse envuelto en aventuras extravagantes, en donde se va desprendiendo del lastre de ciertas formas rígidas en una obra que combina con igual gusto los juegos de vanguardia con la picaresca. Convencido de que era una novela que debía ser leída en nuestro país, sin saber una palabra de castellano, la tradujo con ayuda de sus amigos del bar Rex, en un proceso que consistió en trasladar una novela en polaco –idioma que ninguno de sus amigos argentinos entendía- a una lengua trabada, jocosa, que parece inventar un lenguaje propio.

 

Trans-Atlántico

 

Escrita gracias a las horas que Gombrowicz le robaba a su magro empleo como bancario, Trans-Atlántico recupera el tono satírico para hablar, ante todo, de la extraña comunidad de polacos en el exilio, ya después de terminada la Segunda Guerra Mundial. Allí, como en todas sus obras, se impone la necesidad de recuperar el ejercicio del lenguaje como un juego vital que poco tiene que ver con lo cerrado, lo viejo, lo maduro. Trans-Atlántico, como toda novela de Gombrowicz, es casi un poema de varias páginas, en donde la acción se da de manera atropellada: un golpe de aire para la pacatería lectora argentina.

 

Diario (1953-1969)

 

En su Diario, el escritor polaco se permite hablar tanto de escritores de su país natal como del ambiente argentino, criticando la necesidad de agradar a la mirada europea de la literatura de algunas importantes plumas de nuestras costas (Borges, Bioy Casares, las hermanas Ocampo). Además, se presenta de manera clara el gran tema de toda escritura del “conde” Gombrowicz: la necesidad de pensar la escritura no como algo maduro, sino como una fuerza juvenil que poco se preocupa por alcanzar lo cerrado, lo terminado. Para Gombrowicz, la madurez literaria era la cercanía a la muerte, por eso defiende lo inacabado e incompleto como una manera de poner por delante la fuerza antes que la forma. Bien podemos decir, el Diario de Gombrowicz lo muestra como lo que realmente es: un escritor iconoclasta que recuperó la inmadurez como un valor literario.

 

por Fernando Bogado (@letristefebo)

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