Cultura Inclusiva

En esta sección la palabra inclusión y cultura casi van de la mano como una quimera que empieza a dejar de serlo justamente porque nosotros, entre tantisimos otros, nos encargamos de difundir y vivir la cultura inclusiva. Información sobre tecnología, descubrimientos, reconocimientos, derechos, reclamos y caminos a seguir son revelados cada semana. Pero lo dicho, no somos los unicos.

Eliana Tardio es una Líder Hispana y Defensora De La Diversidad que tiene un blog donde comparte su pasión por un mundo inclusivo a través de las historias de integración natural de sus dos hijos, Emir y Ayelén, quienes crecen y desarrollan sus talentos y ademas son modelos de diferentes marcas internacionales. Viviendo con pasión, compasión y estilo; revela  una vida totalmente imperfecta que celebra pequeños grandes triunfos mientras interpreta las enseñanzas en los retos. Eliana fue nombrada el 2015 como Mejor Activista Latina en US gracias a Latinos in Social Media. Lo dicho su experiencia ha servido a muchisimos padres y sus conclusiones tambien:

“Una frase en particular que realmente llama mi atención, es el modo en el que las personas se comunican haciendo diferencias sin reconocer el impacto de sus palabras cuando utilizan la frase: – Los niños, “así.” – Aunque me gustaría responder a cada comentario con la pregunta, “¿Así, cómo?” no es posible, por eso quiero traerlo a discusión y a la reflexión de todos el día de hoy. Cuando identificas que otra persona comparte las características físicas o la condición genética de tu hijo, referirte a tu propio hijo y a otra persona con la misma condición como “un niño así,” es un estereotipo que refuerza el prejuicio de que todas las personas que comparten la misma condición son iguales y tienen un futuro impuesto. No son niños “así.” Son niños, jóvenes o adultos, y no necesitan el calificativo “así,” que ni siquiera califica pero excluye.Hay que hablar en primera persona y eso significa construir oraciones gramaticalmente correctos y dignas que identifique al sujeto y lo defina sin generalizar. En el caso de las personas con una discapacidad, son primero PERSONAS y tienen, o viven con una discapacidad específica. No hay necesidad alguna de aislarlos identificándolos como niños “así”, o “especiales”, o “angelicales”, o con “capacidades diferentes”, o “pobrecitos”, etc, etc.  Mientras los sigas etiquetando sea cual sea tu intención, los sigues aislando del mundo y los sigues privando de su derecho universal de demostrar individualidad. Cuando lo etiquetas con una nueva etiqueta no estás rompiendo el ciclo del prejuicio, sino que le estás dando un nuevo nombre que sigue aislando y promoviendo las diferencias. Como padre, como profesional, como parte de la sociedad, el lenguaje que usas determina las expectativas de la comunidad a la que te refieres. Quienes no tienen hijos con una discapacidad cometen errores totalmente comprensibles porque no viven la lucha, y necesitan ser guiados por nosotros, los padres de nuestros hijos. Pero si nosotros como padres, en vez de promover la igualdad seguimos promoviendo los prejuicios y nos referimos a nuestros hijos como los “niños así,” ¿qué podemos esperar de quienes modelan sus actitudes basados en nuestro comportamiento?”. Esto es cultura inclusiva, a esto nos referimos cada semana en INCLUSION.

Más info y notas de Eliana Tardio acá: www.elianatardio.com

 

 

 

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