Tabletas Inclusivas

Pablo Fuiza, descubrio en una cena con amigos cuyo hijo de tres años diagnosticado Trastorno del Espectro Autista (TEA) jugaba con una tablet que vio en el lugar. “Me sorprendí porque, por lo general, cuando viene a visitarnos, da vueltas por toda la casa. Era raro verlo sentado. Le pregunté a mis hijos si le habían explicado cómo usar la tableta. Pero no, nadie le había dicho nada. Esa noche sus papás se fueron de casa pensando en comprarle un dispositivo, porque su hijo no interactuaba de esa manera ni con sus juguetes”, recuerda Fuiza. A partir de ese día gesto la idea: utilizar la tecnología para ayudar a las personas. Semilla del proyecto DANE, una iniciativa impulsada por la Comisión de Inclusión Digital de la Cámara Argentina de la Industria del Software (CESSI), cuyo objetivo es desarrollar aplicaciones para dispositivos móviles con fines educativos, lúdicos y de inserción social y laboral destinadas a personas con discapacidad. “La idea es contribuir a la inclusión social brindando soluciones de software para cambiar la manera de enseñar contenidos a los niños y jóvenes con necesidades especiales, y ayudarles en su día a día”, dice el miembro de la comisión directiva de la CESSI y coordinador del Proyecto DANE.

Parece que a diferencia de una computadora con teclado y mouse, la tablet es un dispositivo muy intuitivo en lo que respecta al uso, esa es la ventaja. “Las herramientas tecnológicas son muy amigables y permiten a los niños con discapacidades desarrollar habilidades a la par de sus compañeros. Les proporciona la posibilidad de conectarse desde muy temprana edad a situaciones de la vida cotidiana, reales y simuladas, y eso les permitirá desarrollar habilidades cognitivas, sociales, de comunicación y autoabastecimiento”. Hay programas que ayudan a utilizar el dinero, hacer compras en el supermercado o viajar en transporte público, muchos chicos aprendieron a manejarse de una forma más independiente. “Además estas herramientas son utilizadas en conjunto con psicoterapeutas y familiares, y la retroalimentación que nos brindan tanto los profesionales como las familias nos sirve para ir mejorando y lograr que cada vez sean más útiles y amigables”, dice el coordinador de DANE. Actualmente este proyecto cuenta con más de 15 aplicaciones sin cargo y más de 80.000 descargas.

Estas herramientas fueron desarrolladas con características particulares que las transforman en apps inclusivas. “Estas aplicaciones buscan resaltar los aciertos, en lugar de marcar los errores, así como también trabajar individualmente con los estímulos. Proponen escenarios cotidianos y reconocibles; incluyen dibujos y fotos realistas no agresivas, y utilizan palabras y sonidos que pueden ser reconocidos en varios países”, describe Fiuza. (Fuente; La Nacion) 

 

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